Details: Corazón
de la milenaria civilización minoica y tan intrincado como en sus años
de esplendor, el Palacio de Knosos encierra aún hoy un enigma en el que
la historia y la mitología se cruzan a cada paso, ya que desde la rampa
de acceso se puede advertir que en estas tierras todo es puro cuento.
Erigido sobre las ruinas de una extensa población neolítica, Knosos es
el palacio más importante de la gran isla de Creta, la mayor de Grecia
y la quinta del Mediterráneo.
Con una privilegiada situación geográfica, microclima mediterráneo y
bañada por los mares Egeo y de Libia, Creta tiene 1.447 pueblos en las
provincias Heraklion (la actual capital), Hania, Réthimmo y Lasthio.
Sin embargo, poco se conocía de la Creta minoica antes de las
excavaciones de principios de siglo en el Palacio de Knosos, de Minos
Kalokerinós y, sobre todo, del arqueólogo inglés Arthur Evans.
Su forma laberíntica inspiró numerosas leyendas -como la de Teseo,
Ariadna y el Minotauro- y su historia formaba parte de la Mitología
griega (ver El mito). Pero los hallazgos precisaron que desde 2600 a.C.
hasta 1100 a.C. floreció en la isla la Edad Minoi-ca, en alusión al rey
Minos.
Junto con los palacios de Phaestos, Zakro y Malia, Knosos constituyó el
centro de una de las civilizaciones más importantes del mundo antiguo.
Fue edificado hacia 1900 a.C. y aseguraba la comunicación con el
interior agrícola y los caminos marítimos del Egeo y el Mediterráneo.
Sobre una colina, y rodeado por ricas villas, Knosos tenía 20 mil
metros cuadrados. Era residencia del rey -con dependencias de uso
doméstico y frescos decorativos-, centro administrativo y económico, y
tenía carácter sagrado. El antiguo palacio fue destruido en 1700 a.C. y
el nuevo en 1450 a.C., hasta que en 1375 a.C. quedó definitivamente en
ruinas.
El palacio minoico se caracteriza por evolucionar desde el interior
hacia el exterior, partiendo del patio central rectangular. Las paredes
estaban recubiertas por pinturas murales sostenidas por coloridas
columnas. Sorprenden los sistemas de abastecimiento de agua -que
procedía del monte Yujta- y de desagüe para aguas potable, de lluvia y
residuales. También contaban con un sistema de tragaluces que ventilaba
a todos los pisos del palacio.
A 6 km. de Heraklion, un colectivo lleva al otrora majestuoso Knosos,
dividido en dos alas: en la occidental están los santuarios y las
estancias oficiales, y en la oriental, las viviendas y talleres. El
recorrido laberíntico comienza en el Patio Occidental, pasando por los
Santuarios y Habitaciones. En el primer piso, donde se encuentran los
aposentos oficiales restaurados, las fachadas se ven coronadas por
enormes cuernos de piedra.
La cantidad de Talleres y Almacenes se debe a que Minos era también
jefe religioso y en los depósitos se guardaban ofrendas. El Patio
Central comunica con Salón del Trono, con el famoso Trono de Minos, el
más antiguo de Europa. El ala oriental tenía 4 pisos y la Gran Escalera
llevaba a la Sala de la Reina -allí se aprecia el Fresco de los
Delfines-, seguida por su Baño y Tocador.
Cerca de la salida y sin soltar el intrincado mapa, todos apuran el
paso cuando cae el sol en Knosos. No sea cosa qu
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